Cultura

Lunes Santo – Semana Santa Antequera 2026.

La tarde del 30 de marzo de 2026 amaneció en Antequera con ese aire solemne y sereno que sólo conoce el Lunes Santo antequerano. Las campanas del Real Monasterio de San Zoilo parecían anunciar mucho más que una procesión: anunciaban el reencuentro de una ciudad con una de sus jornadas más íntimas y universitarias, la de la Cofradía de los Estudiantes.

Poco a poco comenzaron a llenarse las calles del centro histórico. El murmullo de los vecinos, el olor a cera recién encendida y el sonido seco de los tambores componían una atmósfera recogida, distinta al bullicio de otras jornadas mayores. Los jóvenes hermanacos, fieles a la tradición que da nombre popular a la cofradía, fueron ocupando el patio de San Zoilo entre nervios, rezos y miradas emocionadas de familiares y visitantes.

Cuando se abrieron las puertas del templo, el silencio se hizo dueño de Antequera. Primero apareció el Santo Cristo Verde, una de las imágenes más antiguas y veneradas de la Semana Santa antequerana, cuya talla del siglo XVI sigue sobrecogiendo por su sobriedad y fuerza espiritual. Tras él, Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Sangre avanzó bajo palio, singularidad única dentro de la Semana Santa local, despertando aplausos contenidos y lágrimas entre quienes aguardaban su salida. Cerrando el cortejo, Nuestra Señora de la Vera Cruz iluminó la noche con la elegancia serena de su trono y el balanceo acompasado de los varales.

El recorrido por calles como Infante Don Fernando, Cantareros y San Sebastián volvió a mostrar la esencia propia de la Semana Santa de Antequera: tronos monumentales llevados con fuerza y sentimiento, marchas solemnes y una relación directa entre pueblo y cofradía. En muchos balcones colgaban mantones y colchas bordadas, mientras los vecinos aguardaban el paso de las imágenes con respeto casi litúrgico.

Uno de los momentos más emotivos se vivió en la Plaza de San Sebastián. Allí, la iluminación tenue y el eco de la banda crearon una escena profundamente sobrecogedora. El Cristo Verde avanzó lentamente entre una multitud que guardó un silencio absoluto, roto únicamente por el sonido de las horquillas y el redoble lejano de tambor.

La jornada de 2026 destacó además por la gran participación juvenil y por el excelente acompañamiento de público durante todo el itinerario. Las retransmisiones locales mostraron una ciudad completamente entregada a su Lunes Santo, confirmando el enorme arraigo popular de los Estudiantes dentro de la Semana Santa antequerana.

Ya entrada la noche, el encierro volvió a dejar una de esas estampas que permanecen en la memoria cofrade: las últimas luces sobre la fachada de San Zoilo, los sones finales de la banda perdiéndose entre las calles estrechas y el cansancio emocionado de los hermanacos tras muchas horas de estación penitencial.

Así concluyó el Lunes Santo de 2026 en Antequera: sobrio, elegante y profundamente auténtico. Una jornada donde la juventud, la tradición y el patrimonio histórico caminaron juntos bajo el cielo de una ciudad que sigue viviendo su Semana Santa con una intensidad difícil de explicar y aún más difícil de olvidar.